Brujos, guerreros, chamanes y dioses mitológicos comprenden esta muestra de seres “mágicos”. Cada uno, a través de sus atavíos, nos muestra particularidades en las cuales exponen su poder y fuerza.
Las mascaras, báculos y amuletos les ayudan a salvaguardar un saber que les fue revelado aparentemente de forma sobrenatural.
Hablan de lo humano y efímero, la esencia de lo que permanece, de lo circular en el tiempo y de los objetos, además, de la magia escondida en las palabras, los seres y las cosas.
Con ellas el autor pretende expresar sus afectos y sus temores, su experiencia estética más que mística y establecer una relación entre obra plástica, juego, magia, mito, realidad y vida.