Silla, asiento, sillón, banca, butaca, sofá… mueble, objeto útil para sentarse y descansar o trabajar como vigía de seguridad, vendedor y hasta para ordeñar. Aquel que encontramos a nuestra llegada en el espacio elegido como nicho para habitar o el que se transporta como objeto personal a la hora del trasteo, paseo, la misa o el evento ferial. Nuevo, viejo, empolvado, manchado o reparado, llena el espacio y revela nuestro estatus, orden, higiene y estética. Es difícil de botar por los recuerdos que deposita, sin embargo, cuado se deshecha y debido a su funcionalidad, puede ser pieza botín de quien recicla y descubre en él su comodidad; pero cuando no, es basura que refleja una ausencia y demarca un lugar. A partir de este objeto desechable encontrado en la calle, esta colección evoca unos usos y desusos comunes o extraños que nos hablan de la apropiación de espacios y la recursividad en lo material.